Agua de Almodóvar en el Festival de Cannes

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SANTO DOMINGO. Este año, el jurado del 70 Festival de Cannes, presidido por Pedro Almodóvar, con ínfulas de Mimí Yoyó, dio señas muy tempranas de qué premiaría y qué no. “Sería una enorme paradoja que la Palma de Oro de este Festival de Cannes, y cualquier otro premio, no se pudiera ver en salas”, dándole un sonoro portazo a Netflix, que se estrenaba en el festival de cine más importante del mundo. Lógicamente Netflix -que por lo que parece, quizás sea el futuro del cine- se fue con las manos vacías a casa con las dos películas que llevó: Okja, del surcoreano Bong Joon-ho; y The Meyerowitz Stories: New and Selected, del estadounidense Noah Baumbach.

Por los días que se puso la película, se dice que Pedro Almodóvar –quien dicho sea de paso, no asistía como es usual en el jurado, a las sesiones matutinas de las películas en concurso–, habría llorado durante la proyección de la película 120 beats por minuto, de Robin Campillo, de la cual el domingo, tras premiarla con el Grand Prix dijo: “Me encantó esta película, no pudo gustarme más. Me emocionó desde el principio de todo hasta el final, y después del final”. Sin embargo, el tema de la homosexualidad y del VIH Sida ha sido mejor tratado en el cine anteriormente, como por ejemplo en Antes que anochezca, de Julian Schnabel y con Javier Bardem; o Dallas Buyer Club de Jean Marc-Vallé, con Matthew McConaughey y Jared Leto, por solo poner dos ejemplos.

Con filmes como Wondestruck, de Todd Haynes, y sobre todo, la magnífica Desamor, de Andrei Zviagintsev, es un desaguisado entregar la Palma de Oro a la irregular The Square de Ruben Östlund, de la cual dijimos en estas mismas páginas que le sobran unos cuantos pies de imagen, diría que una hora, y le falta un poco de solidaridad con el cinéfilo. Al final, la película resulta un muy alto vaso cervecero de cristal en el cual se pretende tomar un café expreso, que mientras viaja en el vaso llega frío a la boca.

Zviagintsev, quien recibió el Premio del Jurado, una especie de mención, por la que es sin dudas una obra que trascenderá, dijo el domingo al recibir el pergamino: “Agradezco a todos los miembros del Jurado y a uno en particular: Will Smith. ¡Realmente existe!”. Con esto daba por sentado que gracias a Smith –el más disciplinado y amable de todos los miembros del jurado– su película no se fue en blanco.

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